Cuando un medio de prensa escrita destina generoso espacio para una serie especial sobre el caso Paulina Lebbos -y tal como lo hace sin retacear u ocultar información LA GACETA- resplandece el panorama de la prensa libre y el lector, el ciudadano, se sienten saludablemente respetados. Eso es la prensa libre, factor aglutinante de las parcelas personales y grupales, debida y libremente informadas en una sociedad tan libre como su propia prensa. Sólo agrego una reflexión, imposible de evadir u ocultar: cuán  poderosos deben ser los factores que inciden absolutamente sobre las personas que -no siendo imputables del crimen, sea como autores o partícipes necesarios- al pronunciarse la Justicia condenándolas a prisión  sólo como “encubridores”. El encubridor teme, muy probablemente amenazado. Paga con cárcel su propia seguridad y/o, la de su familia. No sólo el señor Lebbos impedido de justicia sino la sociedad toda de Tucumán con la sensación de un desamparo que tiene en el eje de la responsabilidad al Poder Judicial. Por ello, la cobertura  de LA GACETA -como lo hace- es de meritar como expresión acabada de la verdadera libertad de prensa.

Carlos Duguech                                          

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